EN CIÉNEGA DE ORO HAY UN ÁRBOL CONGELADO.

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Por Blanca Milena Berrío Montiel.
El Venado, Ciénaga de Oro. Desde hace más de 20 días la vereda El Venado se llenó de centenares de visitantes que llegan en busca del ‘árbol con las ramas congeladas’, comentario que se ha regado como pólvora en todos los pueblos vecinos y de ahí se ha extendido a otros municipios.
En realidad, las ramas del árbol de mora parecen estar cubiertas con una especie de espuma blanca de la cual destilan gotas frías de agua que son acaparadas por recipientes de todos los tamaños, ubicados estratégicamente por los creyentes en los poderes curativos del líquido.
“Es como una escarcha que crece en las ramas y le cae a la gente. Por eso lo descubrieron. Tenía las ramas llenas”, aseguró Silvestre Manuel Macea Guerra.
Junto con la romería por lo extraño del hecho, entre propios y visitantes se extiende una leyenda, que cada día cobra más fuerza.
Los habitantes apoderados de la devoción, explican que el fenómeno se desencadenó el pasado 19 de abril, justo cuando se cumplieron 85 años de que un ‘profeta’ pasara por esas tierras.
Del hombre andariego, que caminó las calles de El Venado se sabe muy poco. Unos le llaman ‘el profeta Enoc’. Lo recuerdan vestido con prendas blancas, abarcas finas, una mochila a un costado y un bastón.
Macea Guerra agregó que ‘el profeta’ estuvo en el poblado durante siete días y pese a que le obsequiaban comida no consumía nada y lo compartía con los más necesitados. También explicó el adulto que no llamaba a nadie por su nombre. A los hombres les decía José y a las mujeres María.
“El día que el ‘profeta’ se iba, Elías Causil, un habitante del pueblo salió detrás de él. El profeta lo miró y le preguntó -¿José para dónde vas?, ‘me voy detrás suyo’, contestó. El profeta le dijo ‘usted no va. No sabes todo lo que tengo que pasar y no aguantarás’. Elías Causil emprendió el camino de regreso cabizbajo. A los pocos metros encontró un par de abarcas pequeñas, como las del ‘profeta’ que se las dejó como recuerdo”, narró Silvestre hilvanando sus recuerdos.
Maritza Causil agregó que lo del árbol, es la tercera señal. La primera tuvo que ver con la imagen de un santo que apareció y a los pocos días desapareció. La segunda señal tiene relación con la aparición de otra imagen, que los pobladores asemejan con la virgen María. El lugar de la aparición fue incinerado por unos no creyentes.
Uno de los lugares que visitó ‘el profeta’ se convirtió en un santuario que recibe, a diario, centenares de peregrinos que buscan un milagro.

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