Indignación y voto en blanco.

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Por: Róbinson Nájera Galvis

Confirmo que Wilson Salgado de la Vega era un buen muchacho. Desde el primer día que lo encontré en uno de los talleres literarios que realizaba en algunas escuelas, me llamó la atención por la simpatía y el dinamismo que le brotaba a primera vista. Ese monito inquieto que a los 9 años se fue haciendo mi amigo a través de los cuentos que compartíamos, algún día le tocó cumplir 21 años en uno de los países con mayor desequilibrio social en el mundo. En este país con oportunidades sólo para una clase privilegiada, Wilson cayó en la trampa de irse con alguien a trabajar en una finca por $650.000 mensuales, pero a finales de 2008 apareció en Galera – Sucre, reportado como guerrillero muerto en combate.

Sin embargo, el caso de  Wilson no es único. En Colombia, en el gobierno de la cacareada seguridad democrática,más de 3.000 jóvenes inocentes fueron ejecutados extrajudicialmente, conocidos luego como Falsos positivos con el objeto de minimizar el impacto de la acción más cruel y bárbara en la historia reciente de un país indolente, que por una lisonja o por un mendrugo de pan olvida la pierna que lo patea. Los responsables de esta política desalmada, en una época bastante nefasta, deberían llevar miles de lágrimas colgadas en el alma por vergüenza con tantas madres que lloraron a hijos de corazón limpio, pero el cinismo de estos personajes no tiene límite. Siguen como si nada.  

La última hazaña de esta inescrupulosa clase política, fue el raponazo dado en la Alcaldía de Bogotá. Es el golpe más antidemocrático, abusivo y aterrador que se haya visto en estos tiempos. Todo con el propósito de frenar el proceso de la Bogotá Humana que con tropiezo o lo que fuera estaba beneficiando a miles de familias pobres. Pero a los Santos, Uribe, Vargas Lleras, Gómez, que diablos les va importar las clases populares. Lo que buscan es evitar que cualquier aparecido coja vuelo en el poder que quieren para ellos solos, y para eso tienen a lacayos y leguleyos como Ordoñez, que para argumentar adefesios como este, le buscan la comba a las leyes hasta para demostrar que la luna es cuadrada.

La mayoría de columnistas de los diarios más serios del país, opinan que la destitución de Petro fue más política que jurídica. Qué falta gravísima puede ser intentar quitarle un negociazo a la empresa privada para bajarle la tarifa de los servicios de aseo a los pobres. No es más gravísima la falta de Santos y Uribe que han convertido a Colombia en un pobre país, donde: no ser corrupto es un pecado; el paseo de la muerte ya no conmueve a nadie porque la salud no es servicio sino negocio; la miseria y el hambre despedazó al campo; las pruebas PISA demostraron que nuestra educación es una de las peores del mundo, y tanto la seguridad como la prosperidad democrática, no son más que una mentira. ¿Quién destituye o inhabilita a estos señores por algo que si es gravísimo?

Nosotros… los del pueblo, que ahora tenemos la oportunidad de castigar a estos deshonestos. Veamos este ejemplo: Espartaco era un esclavo romano que jamás se resignaba a perder su libertad. Para humillarlo por su rebeldía, en cierta ocasión lo enfrentaron con Muestra, un luchador más fuerte y mejor armado. A los pocos minutos del combate, Muestra con su enorme hacha ya había roto la pequeña espada de Espartaco, no obstante, el esclavo siempre listo, lanzó el pedazo de daga al vientre de su contendor, quien herido de muerte exclamó: “No podías lanzar la espada, ella se usa para pelear cuerpo a cuerpo”. Espartaco sin inmutarse respondió: “Cuando a un esclavo le dan una oportunidad y no la aprovecha merece seguir siendo esclavo”.

AMIGO: Nosotros también tenemos un contendor fuerte, la clase política que gobierna a Colombia. Pero también tenemos nuestro pedazo de daga, el VOTO EN BLANCO y Las elecciones del 25 de mayo es la mejor oportunidad para decirle a estos políticos insensibles ¡que no seremos más sus esclavos!

 Por una Colombia libre de corruptos:

VOTA EN BLANCO

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