Santos en Sahagún.

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Julio César Pérez

Gris claro la camisa, gris oscuro el pantalón, gris la mirada, chupín el trasero; el presidente Juan Manuel Santos lideró el sábado 13 de julio, en Sahagún, uno de sus Acuerdos Para la Prosperidad. La campaña reeleccionista está en marcha y el pokerista necesita los votos que Uribe tiene en Córdoba.

Sonaba el porro Tres clarinetes, y un Santos sudoroso, colorado y oloroso a huevo purina caminó en medio de la calle de honor que un grupo de niños y niñas, entre estupefactos y aburridos, formó en la entrada de la Normal Superior.

El discurso de Santos comenzó a las once y cincuenta siete de la mañana. “El último presidente en ejercicio que estuvo en Sahagún fue el doctor César Gaviria. Con él estuve reunido anoche viernes”. Fue uno de los primeros datos que expuso, y con él dejó clara la afinidad que hoy día tiene con el ex – presidente. ¿Hablarían de reelección, del proceso de paz, de más burocracia para el partido liberal, de todas las anteriores?

Una vez saludó al ex-contralor Julio César Turbay y al Happy Lora, Santos señaló los principales logros deportivos de los que ha sido testigo su gobierno. Acto seguido enfatizó en la palabra Historia (con mayúsculas). Una palabra que lo ronda, y a la cual él le coquetea: se sabe cerca de ser el Presidente de la paz. Las cifras optimistas no tardaron: “Somos el país que más empleos ha generado en América latina en los últimos años: dos millones, trescientos mil”, “tenemos el promedio de inflación más bajo en la historia”. “Dimos de baja a los números 1 y 2 de las FARC”; como tampoco  tardó la crítica a su hoy principal opositor: a través de una valla los cordobeses le agradecían a Uribe los 600.000 millones de pesos que invirtió en el departamento; poca cosa frente a “los 4 billones que ha invertido mi gobierno”, afirmó Santos. Lo demás fue su paciencia, sus piernas cruzadas, su pañuelo en la frente, las cifras en mano y las acotaciones a los hablantes.

El discurso del gobernador Alejandro Lyons comenzó a las doce y quince.. Camisa blanca a medio brazo, sobrio; su buena memoria y la claridad oratoria que exhibió seguro les fueron útiles cuando fungió como abogado defensor de varios paramilitares. Le recordó a Santos que tiene varios compromisos pendientes con el departamento. Es el gobernador más popular de Colombia, pero tuvo el DANE que publicar las estadísticas sobre pobreza en Colombia para que Lyons, quien nunca antes dijo nada importante al respecto, hoy esté interesado  en “adelantar un plan para que los cordobeses salgan de la pobreza extrema” o “tomar acciones puntuales para salir de la pobreza extrema.” El gobernador se preguntó por qué en Córdoba no funcionan las mismas medidas que sí han funcionado en otros departamentos para disminuir la pobreza. Acá le damos una pista: pregúntale a Musa Besaile y a los otros políticos que te rodean, Alejandro, qué tan pobres son.  De la inseguridad, casi nada, sólo repitió una manida frasecita de cajón: “no queremos seguir viviendo en la espiral de violencia”.

A las doce veintisiete comenzó a hablar el alcalde Carlos Elías.  Presentó un video con las principales obras que ha construido en Sahagún y resaltó los 23.000 millones ejecutados y los 63.000 por ejecutar. Por supuesto, jamás reconoció los sobrecostos,  los daños ecológicos, el desconocimiento del sentir social. Lo curioso fue que no dio las gracias ni alabó a su primo Ñoño, únicamente al presidente. No pidió inversión en educación, no planteó cómo reducir la pobreza, no; pidió más cemento, más triturado, más acero, en otras cosas: la vía entre Sahagún y La Unión. Bien adentro del siglo XXI, todavía los sahagunenses siguen esperando agua disponible las 24 horas al día; para diciembre, promete Carlos. Bien adentro del siglo XXI, todavía los sahagunenses siguen esperando un servicio eficiente de luz eléctrica…

Pero lo mejor del evento estuvo a cargo de Francisco Padilla, alcalde de Cereté.  Su léxico profano y su talante provinciano quizás velen el contenido de su discurso. Pero el tipo es genial, por básico, por auténtico. Fue el único que manifestó a Santos su respaldo a los diálogos de La Habana; el único que habló de perdón (su hijo de dieciocho años, en su momento el concejal más joven de Colombia, fue asesinado); él único que criticó sin pelos en la lengua “la desmovilización chimba” que lideró el gobierno Uribe; el único que presentó un plan concreto de resocialización de drogadictos y delincuentes menores, que incluye sueldo, alimentación, clínica, iglesia, gimnasio. “Porque nadie come con plomo”, “el pueblo es el dueño del billete y los alcaldes somos mediadores”, aseguró. Y aseguró, además, que “el 90% de los delitos se acabaron en Cereté”. Dato que no debe pasarse por alto en un departamento con 178 asesinatos a 13 de julio de 2013. Como tampoco debe pasarse por alto que fuera Zulema Jattin (cobijada en 2012 con medida de aseguramiento con carácter preventivo por parte de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, por el presunto delito de celebración indebida de contratos. Vinculada con paramilitares)  la que respondiera cuántas eran las viviendas construidas por el gobierno Santos en Lorica, donde el alcalde es Francisco Jattin, hermano de la ex –  senadora (la misma que respaldó al Ñoño Elías cuando fue candidato a la Cámara de Representantes).

Lo que siguió fue un río de funcionarios, números, calor y promesas. Y el escandaloso silencio frente a la corrupción que azota al departamento de Córdoba, uno de los más violentos de Colombia, y el tercero más pobre. Algunos optimistas pensarán que para los cordobeses el futuro es apenas incierto; pero mientras los Musa Besaile, los Ñoño Elías, las Zulema Jattin o los Juancho López nos dirijan, francamente será más oscuro.

5 COMENTARIOS

  1. Una excelente radiografía de lo que sucedió en la visita de santos a Sahagún, para complementar, no se profundizó en el tema del desempleo y fomento empresarial.

  2. Parece que a los ñoños y a los musitas no les gusta que les canten la tabla. Buena por ese artículo, muy poca gente se atreve a decir sin hipocresías lo que piensa.

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