BUEN VIAJE, SEÑOR PRESIDENTE.

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Julio César Pérez Méndez

Como una ironía de la cacareada inclusión social de los discursos políticos, las putas de Cartagena inauguraron la VI Cumbre de las Américas. Esas mujeres, cuyas sonrisas verticales lograron doblegar la guardia pretoriana del hombre más poderoso del mundo, marcaron el porvenir de una Cumbre que no llegó ni a pantano por el abismo entre la grandilocuencia de los preparativos y lo anémico de los resultados.

Para muestra un botón: La Casa de Huéspedes ilustres pulida hasta la fantasía, el enjambre de helicópteros, el arroz salvaje en salsa negra de hongos, los 1500 periodistas de los cinco continentes, el avispero de guardaespaldas, el ladrido quedo de los perros callejeros escondidos a la fuerza, la tensa limpieza de una ciudad que está acostumbrada a vivir entre cagarrutas y orines, solo para que Obama, en par patadas, anunciara dos tentempiés que su vocero habría podido publicar por Twitter: que las visas a los colombianos (¿las empresariales, turísticas, cuáles?) ahora las otorgarán por dos lustros y que el malhadado TLC entrará en vigencia el 15 de mayo, después de años y años de arrodillarse y suplicar. Migajas.

La avalancha de 97 millones de dólares que costó la Cumbre desaguó en un gesto típico de la semiosis política: la fotografía de una treintena de presidentes, con el ceño fruncido por el resplandor de los muros de cal y canto, sobrepuestos a la silueta de una ciudad que todavía se pretende heroica. Una pose colectiva que no ocultó una verdad insobornable: el bloque del ALBA hizo tambalear el circo.

Pero hay que darle gracias a estos eventos humorísticos, especialmente en un país cuya pauta la marca un programa tan malo como Sábados Felices. Que entre el diablo y escoja entre las siguientes perlas:
-Ver como Santos parecía un pretendiente feo tratando de conquistar a una niña bonita, y como Obama parecía una niña bonita, aguantando, como quien aguanta un calambre, las atenciones y adulaciones del pretendiente feo.
-Las críticas ácidas de los medios de comunicación a Shakira por haber equivocado la letra del himno más laberíntico del mundo; el mismo del que los colombianos apenas recuerdan el coro pues sólo lo oyen muy quedo cuando juega la selección nacional de fútbol.
-El cubrimiento parcializado de los canales nacionales en el que los mandatarios que no llegaron en el Air Force One, con excepción de Dilma Rouseff, parecían los parientes pobres de la fiesta.
-La cara colorada y sudorosa de Obama, quien, para no darle gusto a Fidel Castro, prefirió evitar la guayabera y enfundarse en un saco bajo los casi cuarenta grados de Cartagena.
-El cinismo del panameño Martinelli al referirse al asilo de María “del Chuzar” Hurtado.

Lo único que faltó fue que Obama pasara por Turbaco a recoger a Demo, el burrito sabanero que le ofrecieron. Lástima. Con un gesto como ese, el final de la Cumbre, como ocurre en muchos cuentos de hadas o telenovelas latinoamericanas, habría sido tan taquillero como conmovedor. Por supuesto, Santos jamás se lo hubiera perdido.

1 COMENTARIO

  1. Queridos amigos. He pasado por vuestra edición. Me parece excelente. ¡Adelante! Y respecto a quien preside a los que se creen amos del mundo, ya veremos, AMÉRICA LATINA UNIDA, PATRIA GRANDE, si sin nosotros pueden subsistir.
    VIVA LATINOAMÉRICA VIVA COLOMBIA VIVA LA PATRIA GRANDE

    UN ABRAZO ARGENTINO Y PORTEÑO A SAHAGÚN.
    LOS SEGUIRÉ
    Sonia Figueras – Buenos Aires – Argentina

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