En pequeño campo florecido, Unicórdoba estudia al girasol como alternativa para producción de aceite, miel, semillas y ensilaje

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A partir de un pequeño cultivo florecido en el campus central, la Universidad de Córdoba estudia las ventajas comparativas del girasol, para producir aceite comestible, miel, propiedades de la semilla en términos antioxidantes y de vitaminas; elaboración de ensilaje y proponer este modelo como alternativa agropecuaria que ayude a superar las crisis que han marcado los cultivos tradicionales y rotativos en la región.

La investigación es orientada por el docente Luis Oviedo Zumaqué, adscrito al programa de Biología, facultad de Ciencias Básicas, coordinador de la maestría en Biotecnología y director del Grupo de Biotecnología del departamento de Química y Departamento de Biología, GRUBIODEQ; con el apoyo de Orgánicos de la Costa Caribe.

“El girasol tiene una serie de ventajas que pueden aprovecharse, con híbridos adaptables a regiones tropicales, es resistente a la sequía y a suelos más marginales que los que necesitan otros cultivos. De allí el interés de hacer estos estudios y ofrecer el girasol como alternativa a los agricultores, las pruebas preliminares indican buenos resultados en producción, pero es necesario realizar más análisis científicos”, precisó el profesor Oviedo Zumaqué.

En el campo de prueba los investigadores instalaron una colmena con el fin de analizar las propiedades fisicoquímicas de la miel y el propósito es que, luego de experimentar la cosecha en distintas condiciones climáticas, sugerir a los productores del Departamento fecha y técnicas de siembra, distancia de las plantas y protección fitosanitaria.

Los resultados de este ensayo han sido tempranos.

La cosecha piloto de girasol en la Universidad de Córdoba se sembró el pasado 15 de diciembre y a los 45 días ya está en la fase de apertura de la flor, con etapa de inflorescencia, para el surgimiento de más flores en cada planta. Los resultados de este ensayo han sido tempranos, en comparación con experiencias en otras regiones y continentes, donde es hasta de 120 días.

El estudio de fenología del cultivo (que tiene que ver con la repercusión del clima) está a cargo del biólogo Wilson Baldovino, egresado de la Universidad de Córdoba y estudiante de la maestría en Biotecnología, quien vigila los estados de desarrollo de la planta, de acuerdo con las variables climáticas de la región.

“Lo que buscamos también es determinar en qué tiempo y en qué espacio específico se puede sembrar este cultivo en la zona. Los resultados nos permitirán concluir qué tipo de variedad y en qué época se puede sembrar girasol”, sostuvo Baldovino.

Los beneficios y propiedades de la semilla, del aceite extraído de la misma y de la miel, son analizados por un equipo profesional de Unicórdoba, del que hace parte Mara Villalba Anaya, química, egresada de esta institución.

“Es un proceso novedoso que es apoyado con herramientas de laboratorio, uno de los propósitos es comparar el aceite con otros tradicionales, a partir de los ácidos grasos que son de beneficio para la salud”, sostuvo Villalba.

La Universidad de Córdoba también es progenitora de la variedad del frijol Caupicor 55, mejorado genéticamente a partir de un método científico de la facultad de Ciencias Agrícolas, incluido por el ICA en el Registro Nacional de Cultivares Comerciales. Esta variedad contiene mayor porcentaje de proteína, más contenido de hierro, además de beneficios de rendimiento.

También desde el Departamento de Ingeniería de Alimentos la Unicórdoba lidera la siembra de marañón como alternativa comercial, desde la transformación de la materia prima, iniciativa que avanza en coordinación con una asociación en la subregión Sabana.

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