SAHAGÚN

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Sahagún es una tierra con una historia mítica y fantástica que contiene sucesos tan interesantes como el del ÁNIMA DEL CAMINO, que es el espíritu de Buena Tenorio, una campesina que murió desnucada al caerse de su burro cuando llevaba los productos agrícolas al pueblo y que desde entonces hace milagros a comerciantes, ganaderos, estudiantes y enamorados que acuden a ella. O historias como la del POZO DEL CABRO, cuyas aguas cristalinas, dulces y embriagadoras tenían la virtud de atrapar en este suelo a los forasteros que al probarla se sentían más sahagunenses que los propios nativos. O personajes populares como LA GITANITA, partera de trenzas largas y mirada encantadora que utilizaba como anestesia una sonrisa para que sus pacientes parieran sin ninguna clase de dolor.

Sahagún es la tierra productiva cultural y artísticamente, en cuyo suelo nació y se formó Fredy Sierra, único Rey Vallenato que ha tenido el Departamento de Córdoba. Músicos y compositores sobresalientes como Eliseo García Rivero y sus hijos, directores e integrantes de orquestas de renombre en todo el País. Remberto Martínez Suárez, quien hace de sus notas un canto a la vida y a la esperanza; Daniel Vergara Méndez, primer acordeonista célebre de la región y Juan Nieves, reconocido por su trabajo en la recuperación de la gaita.

Sahagún es el cóndor esplendoroso que recorre gran parte del hemisferio en las alas que le prodigan las décimas de Rafael Pérez López y Alejandro Martelo Escobar, quienes representaron a Colombia en eventos internacionales. En los cuadros de Eudes Bula García, en la cuentería de Reinaldo Ruiz, llamado con razón EL Rey del costumbrismo; en la voz de los periodistas de Caracol Radio Jesús Alzate Arroyo y Nadya Nájera Ricardo, como también en la pluma del crítico literario Cristo Figueroa Sánchez, profesor invitado a universidades de Méjico, Estados Unidos y España.

Sahagún, por todo lo que ha sido, por su historia mítico – mágica, por los intelectuales que ha parido, por la importancia de sus colegios, por el movimiento cultural que una vez engendró, por la hospitalidad renombrada que ofrecían los sahagunenses de todas las clases sociales a los artistas visitantes, por el sudor que derramaron nuestros excelentes deportistas, por la amistad de los vecinos que antes se prestaban “la tacita de azúcar”, por la belleza natural de su suelo, por todo esto y más, no merece la suerte actual. Una suerte de pueblo de nadie donde del “cielo de varios colores” al que con orgullo le cantó el Reverendo Cristóbal Miranda, ya no descienden densas nubes sino lluvias de pasquines, y de su “vergel bello de aromas y flores” ya no está quedando sino apatía y escepticismo. .

Por todo lo anterior, parece necesario y urgente que la EDUCACIÓN cumpla su papel de formar a un HOMBRE SAHAGUNENSE con una mentalidad nueva y altruista, para que de esa manera se produzca EL DESPERTAR que nos salve de la catástrofe.


AUTOR : Róbinson Nájera Galvis

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